Mañana clara,
fresca,
diáfana…
Sumida está la ciudad
en su letargo azul
de cielo y mar.
Hasta los pájaros duermen…
Mañana clara,
fresca…
Mis ojos se posan
en la tranquila ensenada:
Duerme el mar,
duerme la ciudad;
duermes tú…
Mientras el sol,
timidamente,
se asoma por tu ventana.
Publicado inicialmente en El Náufrago.